Todos los días irrito susceptibilidades y crío deseos de encontrar en mi conducta acciones que me denigren. Debiera ser más prudente; pero en punto de prudencia, me sucede lo que a los grandes pecadores, que dejan para la hora de la muerte la enmienda. Cuando tenga cuarenta años, seré prudente; por ahora seré como soy y nada más.
Ahora conozco a Amor, dios terrible, de leona fue el pecho que mamó y en agreste bosque lo crió su madre. Él me quema poco a poco y me hiere hasta la médula de los huesos.
Ni pagándome mil millones iba a ir al Madrid porque no iba a ser feliz. No soy un chico de prometer cincuenta goles, lo que puedo prometer es correr como un negro para mañana vivir como un blanco
Dicen que es un hombre inteligente (Arsène Wenger), ¿verdad? Habla cinco idiomas. ¡Yo tengo un chico de 15 años de Costa de Marfil que habla cinco idiomas!
La experiencia es un peine que te lo dan cuando te quedas pelado
Yo no cabía en mí de satisfacción, presa de una alegría extraña. Me sentía relajado. El mundo estaba lleno de gente la mar de divertida. El barman delgado echó una mirada en mi dirección y le hice un guiño de complicidad amistosa. Cabeceó con ademán de comprensión. Lancé un suspiro y me retrepé en la silla, reconciliado con la existencia.
Todos los misterios que entraña el universo son sólo un guiño de Dios.
- Y eso que era un cabro confiado. - A los quince años todos somos confiados. - Yo no confiaba ni en mi madre. - ¿Cómo que no confiabas ni en tu madre? Con la madre no se juega. - Precisamente por eso.
Las comidas sabrosas no lo son por sí mismas. Los alimentos no son deliciosos a menos que uno lo crea así. Aunque la mayoría de la gente cree que las carnes de vaca y pollo son deliciosas, a una persona que por razones físicas o espirituales ha decidido que no le gustan, le parecerán repugnantes.
El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollo, tienen desviaciones en su ser como hombres.
Todos los días irrito susceptibilidades y crío deseos de encontrar en mi conducta acciones que me denigren. Debiera ser más prudente; pero en punto de prudencia, me sucede lo que a los grandes pecadores, que dejan para la hora de la muerte la enmienda. Cuando tenga cuarenta años, seré prudente; por ahora seré como soy y nada más.
Los libros en prosa son perros de muestra que yo crío y vendo para mantener a mi gato.
Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachito. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí
Lo que me propongo lo hago, nada ni nadie me quita mis sueños. Sacrificio primero y luego el éxito. Quien diría aquel muchachito con sueños
Avanzando constantemente, adelantándose a todo, logrando nuevas conquistas en las ciencias naturales y expandiendo vertiginosamente su cultura materialista, el hombre ha crecido divorciado de la naturaleza y ha terminado edificando una civilización a su medida, como chiquillo caprichoso revelándose contra su madre.
Esa marometa que da el chiquillo en el aire expresa en un solo acto toda la alegría y la magnificencia de vivir.