Comprendió que no estaba seguro de hacer ninguna obra buena, no siendo la de suministrar la droga de la esperanza religiosa a gentes atemorizadas por el infierno y temerosas de andar solas por el camino de la vida.
La superación creativa de la iluminación religiosa sin duda no se encuentra en los estupefacientes, sino en una específica iluminación profana, en una inspiración materialista.
Porque al besar la madre a un hijo amado, besa a un tiempo el amor del que ha nacido.
Recuerdo la primera vez que tuve que irme a dormir. Mi mamá me dijo: Steven, hora de ir a dormir, yo le dije Pero no se cómo. Ella dijo, Es muy sencillo, caminas hasta el final del cansancio y después doblas a la izquierda. Así que fui hasta el final de cansancio y sólo por curiosidad giré a la derecha. Mi madre estaba allí, y me dijo: ¿No te dije que te fueras a dormir?