Finalmente me metí el dedo índice en la boca y empecé a chuparlo. Algo comenzó a moverse en mi cerebro, un pensamiento que se iba abriendo camino allí dentro, un invento completamente loco: ¿Y si lo mordiera? Y sin pensarlo ni un instante cerré los ojos y apreté los dientes.
En tu vida, te encontrarás con muchas bandas mierda y mucha gente mierda, si alguno de esos hijos de puta te pone algún apodo, por tu forma de vestir o ser, quiero que lo mires a los ojos, levantes tu dedo del medio y le grites ¡VETE A LA MIERDA!, o al menos, eso haría yo.