La barca fiel del pescador que guardas tú, mar, por antojo, roza el oleaje con valor, mas desenfrenas tu enojo y se hunde en banda la mejor.
Los tres consejos a los arquitectos, el plano, el volumen, la superficie, provocaron enojo en la profesión, me juzgaron grosero, pero yo recordaba algo fundamental.
En estos días, que con indignación y vergüenza, tenemos que comprobar que vivimos tremenda crisis de los principios éticos, en la que la tabla de valores está invertida: se silencia de virtud, se pospone el mérito, se premia el servilismo y la vergonzosa incondicionalidad. He allí la principal causa de nuestra crisis política.
La indignación es el privilegio de los chandalas; e igualmente el pesimismo.