Apresurarse demasiado a corresponder un favor constituye una especie de ingratitud.
El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio.
Si no conocemos todavía la vida, ¿cómo va a ser posible conocer la muerte?
Por otro lado... el mundo no se movía por los héroes o los villanos ni aún por los policías. Más valiera que se moviera por símbolos. Todo lo que él sabía era que no se podía esperar una oportunidad para el premio gordo, como la paz mundial y la felicidad, pero siempre tendría que ser posible un pequeño acto que hiciera el mundo, de una forma pequeña, un lugar mejor
No quiero pertenecer a ningún club que me admita como socio.
Muchas cosas me admiran en este mundo: esto prueba que mi alma debe pertenecer a la clase vulgar, al justo medio de las almas; sólo a las muy superiores, o a las muy estúpidas les es dado no admirarse de nada. Para aquéllas no hay cosa que valga algo; para éstas, no hay cosa que valga nada.