El problema principal del mundo contemporáneo -también lo fue del antiguo- es la concentración de la riqueza y de los bienes en pocas manos. La desigualdad, un problema de siempre, un problema que sólo se podría resolver tomando medidas económicas, culturales y políticas. Hay que distribuir el poder. Y esa mejor distribución debe abarcar, entre otros aspectos, a los medios de comunicación.
Otros dicen que todas las demás cosas se generan y fluyen, que nada existe firmemente y una sola cosa subsiste a partir de la cual todas estas otras surgen naturalmente por transformación; lo cual parece querer decir, entre otros muchos, Heráclito de Éfeso.
El etcétera es el descanso de los sabios y la excusa de los ignorantes
Aunque parezca un contrasentido, el ocio es hoy un tiempo ligado íntimamente a la producción. Es el momento del gasto. Se trabaja con intensidad para acumular dinero que luego será gastado durante las vacaciones, la segunda residencia de recreo, las diversiones, el entretenimiento, etcétera