Que me pregunten si prefiero la Ley Sinde original o la enmendada es como preguntarme si prefiero un puñetazo en la boca o en el estómago
Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?... Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada.