Tenías que fallarme así, no es fácil hacerme sufrir pero vos tenías las llaves de la ventana que da al infierno aquél y yo estaba entre la espada y la pared. No puedes explicármelo, no hay forma de explicárselo, es posible que me traigas un perfume del pasado pero nunca más el néctar de la flor.
El rol de la televisión es aquel de dar la ilusión de compañía: ruido. Lo llamo la quinta pared y la segunda ventana: la ventana de la ilusión.