En toda revolución de tipo judío como es la de nuestra desventurada España, el primer cuidado de los conspiradores triunfantes, por inhibición de los demás es cumplir rápidamente el programa.
El tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace.
No se puede juzgar apresuradamente a nadie. Muchos se han arruinado por juzgar apresuradamente.
Luis bajó raudamente las escaleras de su estudio jurídico y alguien elogió su estado físico y contestó: No, ya tengo menos piernas que una foto carnet.
El éxito es como un terrible desastre peor que tu casa ardiendo, los ruidos del derribo cuando las vigas caen cada vez más deprisa mientras tú sigues allí, testigo desesperado de tu condenación.
Hoy en día, la historia avanza muy deprisa y los héroes y los villanos intercambian sus papeles constantemente.
Si alguna vez las pasiones quieren levantar la cabeza, no os acobardéis por eso; hacedles frente, resistidlas, acudiendo presurosamente a los pies de Jesús Sacramentado.