El filósofo no se contenta con gustar de la vida, sino que quiere penetrar en ella, reduciéndola, haciéndola consciente, transparente a su razón
Tú, verdad solitaria, transparente pasión, mi soledad de siempre, eres inmenso abrazo.
Sé puro, diáfano y firme como un diamante, para que puedas ser valioso a los ojos de Dios.