Los pecados de algunos hombres son públicamente manifiestos, y conducen directamente al juicio, más en cuanto a otros hombres, también se hacen manifiestos más tarde. De la misma manera también las obras excelentes son públicamente manifiestas, y las que no lo son no pueden mantenerse escondidas.
El dinero es una manifestación de Dios que nos libera de la necesidad y de las restricciones, pero debe mantenerse en circulación y ser utilizado para buenas finalidades.