Esta ansia irracional de dominio, de control y de poder sobre la otra persona es la fuerza principal que alimenta la violencia doméstica entre las parejas
Las cosas escapaban a nuestro control antes de que fuéramos capaces de definirlas. Aquellos de nosotros que nos interesamos más por el cambio, aquellos que consagramos nuestra vida a él, fuimos, a mi juicio, los más engañados.