Aquellos que padecen una indigestión o una borrachera no saben lo que es comer ni lo que es beber.
¿Cuánto tiempo puede una chica ser torturada por ti? ¿Cuánto tiempo antes de que se recupere mi dignidad? ¿Y cuánto tiempo puede una chica ser torturada por ti? Pronto creceré y ni siquiera me acobardaré ante tu nombre... (Flinch - 2002).
Cuando no se ha sabido vivir, menos aún puede saberse morir.
No hallándose el hombre en medio del cielo y el infierno, no tendría pensamiento, ni voluntad, menos aun libertad y elección, porque todas estas cosas las tiene el hombre por el equilibrio entre el bien y el mal.
El caminante que sube a una montaña se vuelve dueño de sí mismo y responsable de su propia vida: no está sometido a los caprichos de los elementos como el navegante aventurero sobre los mares; menos aún como el viajero transportado en ferrocarril, simple carga humana facturada, etiquetada, controlada y expedida a hora fija bajo la vigilancia de un empleado uniformado.
Se necesita poco para hacer las cosas bien, pero menos aún para hacerlas mal.