El miedo es la forma de nuestra subordinación a las leyes físicas.
La gente paga por su propia subordinación
La sociedad expresa, cada vez que puede, aspiraciones que el sistema político no registra cabalmente. Los ciudadanos, por exclusión, autoexclusión, desesperanza o sometimiento a la disciplina social, son rehenes de un mecanismo cuya sensibilidad está cada día más desmarcada del sentir popular.
La aptitud para romper con el hábito es un don excepcional. Y pareciera apropiado llamar inspiración al derrumbe de ese sometimiento poderoso, casi siempre súbito y siempre liberador. El término es antiguo, y aún para muchos, venerable.
La independencia siempre fue mi deseo; la dependencia siempre fue mi destino.
El único elemento que puede sustituir la dependencia del pasado es la dependencia del futuro.