El movimiento nacional-socialista tiene un solo maestro: el marxismo.
La técnica del movimiento de masas aspira a infectar a las personas con una enfermedad y, a continuación, ofrecer al movimiento como cura.
No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura.
La revolución feminista ha convertido a la mujer en ese tipo de hombre que a mí me entristecía cuando era joven, ese que tenía que trabajar de nueve a cinco de manera aburrida y nunca era dueño de su destino. Ahí es donde acabó su revolución, su asalto al poder.