Las desgracias ajenas pueden incluso desarrollar nuestras lágrimas, pero en el fondo ayudan a soportar el infortunio que todo el mundo arrastra, y aunque la castástrofe de otros despierta nuestra compasión, también nos provoca una secreta alegría morbosa por habernos librado esta vez.
Y entonces la gente pregunta: ¿Dónde está nuestra policía? Todo lo que saben hacer es poner multas de tráfico. Le diré dónde están los policías -prosiguió-. Están haciendo sus rondas de día y de noche, aunque saben que es inútil. La gente no va a apoyarles.
Aveces hay que darle vuelta a la hoja y comenzar de nuevo aun QUE CUESTE O DUELA...
Las utopías fenecidas. ¡Qué tiempos, cuando aún podías cuidarlas y mimarlas!
Cuando comenzamos con las búsquedas todos nos decían: chicos, van a fracasar, ya hay cinco compañías de búsqueda. Nosotros contestábamos: somos una compañía de búsqueda, pero estamos haciendo algo diferente
¿Saben quién es el que fracasa? El que no busca los retos. Solo no logré un objetivo, fracaso es para los que no hacen nada. Aunque ya en mi carrera lo había logrado (con México, ir al Mundial). El que busca en la vida algo, puede perder una batalla, pero no una guerra. Esa es mi vida, yo no pierdo guerras.
Nuestras dudas son traidores que muchas veces nos hacen perder el bien que podríamos ganar si no temiéramos buscarlo.
Por supuesto, un día u otro tendré que encontrar un trabajo. Está más claro que el agua. No puedo estarme toda la vida así, de brazos cruzados. Más pronto o más tarde encontraré un trabajo. Pero ahora, si te digo la verdad, no sé muy bien qué me gustaría hacer.
De regreso a Irlanda tenía por lo menos de seis a siete rupturas emocionales por día.
El arquitecto debe ser un profeta... Un profeta en el verdadero sentido del término... Si no puede ver por lo menos diez años hacia adelante no lo llamen arquitecto
Si muero, patria mía, mi deseo más grande es ser tan sólo una de tus tristes tumbas. Y si vivo, lo que ansío tan sólo de esa vida es tener una choza en tus campos.
... todo lo que se dice del pecado tan sólo se dice en relación a nosotros, como cuando comparamos dos cosas entre sí o una bajo distintas perspectivas.
Me has hecho confesar los miedos que siento. Pero te voy a decir ahora cuáles son las cosas que no me dan miedo. No me da miedo de estar solo, ni de ser pospuesto a otro, ni de abandonar lo que tenga que abandonar, sea lo que sea. No me da miedo el cometer un error, aunque sea un error de importancia, un error de por vida, tan largo tal vez como la misma eternidad.
Yo tomaré, de fiesta, lo que quieras, aunque sea el milagrillo más pequeño. No es que yo sea mendigo, es que cualquier amor es amor bueno.