Le dijimos que trataríamos de retener sus palabras. Nos dijo: Quiero que todos me miréis al tiempo que se erguía ante nosotros. Añadió que si no teníamos de qué avergonzarnos, podríamos mirar a la gente a la cara. Por último, exclamó: Hijos míos, os devolveré a vuestros hogares
Dejemos al tiempo que haga de las suyas, que es el mejor médico de estas y otras enfermedades.
El mal que hacen los hombres les sobrevive; el bien suele ir juntamente con sus huesos a la sepultura.
Una regla simple para tratar a esas personas que son difíciles es, juntamente recordar que esas personas están tratando de hacer valer su superioridad, y usted debe tratar con ellos desde ese punto de vista.