Suelen hacer falta tres semanas para preparar un discurso improvisado.
No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.
No puede haber orden cuando hay mucha prisa.
Si la masa empezaba a reflexionar se daría cuenta de que nunca podría imponerse a los demás y acabaría sublevándose.
Dime quién trata de imponerse verbalmente y te diré quién carece de razón.