Saltos y espirales tan puros sin duda recorren eternamente el mundo, y no me quedaré despojada de belleza: el don de tu pequeña vida, tu olor a pasto mojado cuando duermes, azucenas, azucenas que no pueden compararse con tu carne.
No quiero un cielo, ni un paraíso, no quiero nada de eso. Yo quiero volver a este mundo, yo quiero vivir eternamente en este mundo