En Italia un mozo de hotel, un aldeano, un facchino que encontréis en la calle, saben hablar, entender, razonar: juzgan de todas las cosas, conocen los hombres, discuten de política; manejan ideas y palabras de una manera instintiva, pero muchas veces con brillantez, siempre con desenvoltura y casi siempre con acierto.
León repuso con viveza que casi nadie es capaz de comprender a los seres que tienden hacia un ideal.
La poesía de sus costumbres y de sus creencias, de las que mucho se habla, la dejaron en la orilla del océano; acá solo trajeron malos hábitos, viveza y bellaquería, y si no nuestro Leonardo puede decir alguna cosa al respecto.
Lo que uno ve en otra mujer cuando está borracho, lo ven en garbo cuando está sobrio.
Seré, la voz del muro del silencio, seré, el angel que encendió el infierno y verás no me vencerán.
Al norte un ángel yace amordazado. Al este el llanto ordena sus neblinas. Al sur mi tierno haz de palmas finas, y al oeste mi puerta y mi cuidado.
De las almas creadas supe escoger la mía. Cuando parta el espíritu y se apague la vida, y sean hoy y ayer como fuego y ceniza, y acabe de la carne la tragedia mezquina, y hacia la Altura vuelvan todos la frente viva, y se rasgue la bruma... Yo diré: Ved la chispa y el luminoso átomo que preferí a la arcilla.
A una pequeña chispa sigue una gran llama
El espacio en sí mismo es increíblemente interesante. Y el más interesante es el que está entre las personas. Nunca controlo la posición de la gente ni el humor que emana de ellas.
Tengo muy clara cuál es mi mayor bondad. Cada día, muchos padres me agradecen que, gracias a Mafalda, sus hijos empezaron a leer. Eso es lo mejor que he hecho en mi vida. El humor que he dibujado ha servido para algo.