La publicidad es una sarta permanente de promesas y juramentos al consumidor
No le digáis ni a papá ni a mamá que estuvisteis con los marea paseando por la mala sombra.
El individuo es como la ola que se levanta en la superficie del agua. No puede separarse de ella completamente. Y vuelve a caer rápidamente en la masa solidaria, que se la traga. Vuelve a caer una y otra vez continuamente con el movimiento irresistible de la marea que la arrastra. Pero ¿Por qué no levantarse una vez, y otra vez, y otra vez?