Chloé se había puesto las medias, finas como humo de incienso, del mismo color que su clara piel, y los zapatos de tacón alto de piel blanca. El resto de su cuerpo estaba completamente desnudo, a excepción de una pesada pulsera de oro azul, que hacía parecer aún más frágil su delicada muñeca. ¿Crees que debo vestirme?
¡Qué cosa más pesada es llevar un nombre que se ha vuelto famoso!
En la pureza de mi cama de hospital, durante semanas sin fin, mirando el techo en la penumbra mientras aquellos pobres hombres roncaban, comprendí que la vida es una creación brutal, hermosa y cruel
Te vas a la ciudad definitiva, sin mí; perdonarás que no te vaya a despedir, la noche corta como un cristal roto y tu estarás tan triste como hermosa