Con frecuencia una alegría improvisada vale más que una tristeza cuya causa es verdadera. Sepamos, pues, improvisar nuestra alegría.
En pequeñas cosas, hechos, circunstancias, aparece con frecuencia la explicación de otras mucho más grandes, que, sin haberlas visto en pequeño, no podrían tener explicación.
El eco siempre dice la última palabra.
El Sur está cansado de arrastrar muertos a la orilla de las ciénagas de malaria, está cansado de soledad, cansado de cadenas, está cansado en su boca de las blasfemias de todas las razas que han gritado muerte con el eco de sus pozos, que han bebido la sangre de su corazón.