Como joven, como hombre desinteresado y al servicio de los pueblos, entro a la vida política, no para tener la Provincia a mi servicio, ni para explotarla, sino para ponerme al servicio de ella y laborar incansablemente por su pronto resurgimiento
¡Gozosa, gozosa tierra!, digna morada de los dioses y que aún ayer aparecía insana, húmeda y desolada. Este resurgimiento de la naturaleza me elevó el espíritu; el pasado se me borró de la memoria, el presente era tranquilo y el futuro me daba esperanza y promesas de alegría.
El descenso de los precios, al paliar la ventaja conseguida por los capitalistas mediante la reducción de los costes, provocará la reaparición del paro y la subutilización del equipo concomitante.
He envejecido. Devuélveme las estrellas de la infancia para que pueda emprender con los pájaros pequeños, el camino de regreso al nido donde tú aguardas.
¿Volver? Vuelva el que tenga,tras largos años, tras un largo viaje, cansancio del camino y la codicia, de su tierra, su casa, sus amigos, del amor que al regreso fiel le espere.
Una vibración profunda conmueve todas mis fibras patrióticas al contemplar la resurrección del espíritu cívico en la heroica ciudad de Buenos Aires.
Nunca dijo jesucristo una sola palabra afirmando su resurrección personal ni una vida después de la tumba.