No será la restauración de lo injusto, sino la realización de la justicia social. Pero demostraremos a los demagogos irresponsables del odio que la justicia no está junto al Capital de Marx, sino al evangelio de Cristo.
Ser abatido por ráfagas de ametralladora, como parecía ser mi suerte, no debía considerarse como un infortunio singular, quizás no era 'un bel morir', como lo reclamaba Segismundo Malatesta; pero en las actuales circunstancias del país y del mundo, una muerte así podía no ser un sacrificio inútil, sino la creación de un símbolo que convocara un movimiento de restauración