El instante en que ya no sea más que un escritor habré dejado de ser un escritor.
¿Un escritor? ¿Y que educación recibí? Ninguna. ¿Dónde estudie? En ninguna parte. ¿Que estudie? A quien le importa. A pesar de todo esto me hice un escritor inmediatamente, porque escribía más de lo que había leído, entonces pensaba más de lo que mi conocimiento me permitía.
En la actualidad, hablar con un periodista era como jugar una decisiva partida de ajedrez: una tenía que pensar con antelación, imaginar todas las maneras en que el reportero podía tergiversar una declaración. Se respiraba un clima inevitablemente hostil.
Tal vez si quisiera ser comprendido o comprender podría engatusarme a mí mismo con la fe, pero soy un reportero y Dios existe sólo para los editorialistas.
Podríamos definir al periodista como un hombre que trabaja en caliente, que sigue, que sigue, rastrea el acontecimiento día a día sobre lo vivo.
-¿Cuántos hermanos son? (Le consultó una vez un periodista estadounidense) -Ocho vivos y yo, que soy el único que trabaja
El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas como un libro de poemas o una novela.
El autor que habla de sus propios libros es peor que la madre que sólo habla de sus hijos.
Esta es su cita: A Thomas Pynchon le encantó este libro, casi tanto como amaba a las cámaras! ¡Cómo por aquí! ¡Ha tomado una foto con un autor solitario! Sólo hoy, ¡vamos a dar un autógrafo gratis! Pero espere, ¡hay más!
¿Quién es ese, tú? No conozco ni el canal ni al reportero
¿Por qué le voy a dar una entrevista a un tipo poderoso y se la voy a negar a un pequeño reportero de provincias? ¿Por qué voy a acudir a una emisora líder cada vez que me llame y en cambio jamás a una pequeña radio del interior? ¿Cuál es el criterio para hacer una cosa así? ¿Mi propio interés? Eso es ventajismo.
El periodista es un hombre que se ha equivocado de carrera.
El único principio que un periodista respeta es: ¿Promoverá esta historia la causa de la izquierda?
El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas como un libro de poemas o una novela.