La gente habla sin saber qué tengo en el corazón y por qué te quiero tanto. Te quiero nena como el minero quiere al oro. Vamos, cielo, que empiece la fiesta.
Uno escribe a base de ser un minero de sí mismo.
Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas
Con la boca reseca y la resaca empezando a nacer.