En el espejo del mundo, no me veo muy claro. Dios desafina la orquesta y yo intento sonar...Con ese dedo que acusa, yo tendré cuidado. Amo al lector que entre líneas espía al juglar
Tú eres la inconmovible y desdeñosa, aunque gentil y bella castellana; yo, el trovador que canta al pie del muro sin que se abra a su acento tu ventana.
Si un trovador me pidiera un poquito de luz para su vida, toda la selva en fuego convertida para su corazón yo le ofreciera.