Inútil es el trabajo de quienes se esfuerzan haciendo cálculos para cuadrar el círculo
No habrá tranquilidad en el mundo, ni equilibrio inestable en la sociedad, mientras los hombres, condenados en número infinito a la miseria, no tengan todos, después de la diaria tarea, un momento de descanso para regenerar el vigor y mantenerse así con la dignidad de seres libres y pensantes.
Las aves, por ejemplo, limitan el número de huevos, o incluso dejan de aparearse, en épocas de escasez. Concentran todos sus esfuerzos en mantenerse vivas hasta que los tiempos mejoran. En cambio los seres humanos tienen la esperanza de meter su alma en otro, de crear una nueva versión de sí mismos y vivir así eternamente.
En cuanto se rechaza la alternativa (en cuanto se enturbia el paradigma), comienza la utopía: el sentido y el sexo se convierten en el objeto de un juego libre dentro del cual las formas (polisémicas) y las prácticas (sensuales), liberadas de la prisión binaria, van a ponerse en un escajo de expansión infinita. Así pueden nacer un texto gongorino y una sexualidad dichosa.
¿Napoleón emperador? Es un hombre como los demás -dijo Beethoven a su discípulo -. ¡Ahora va a pisotear todos los derechos humanos, sólo se guiará por su ambición, querrá ponerse por encima de todos, y se convertirá en un tirano!
Hay que sanearse y educarse a sí mismo, para quedar libre de dos plagas igualmente abominables: la costumbre de obedecer y el deseo de mandar. Con almas de esclavos o de mandones, no se va sino a la esclavitud o a la tiranía.
Todas y cada una de las etapas de una investigación deben quedar bien establecidas sin lugar a dudas antes de pasar a las próximas; de otro modo, se corre el riesgo de que el trabajo producido sea de baja o mala calidad.