Intentar modificar el carácter de un hombre es como tratar de enseñar a una oveja a tirar de un carro.
Durante mis años formativos en el colchón, me entregué a profundas cavilaciones sobre el problema del insomnio. Al comprender que pronto no quedarían oveja que contar para todos, intento el experimento de contar porciones de oveja en lugar del animal entero.