Toda acción se realiza con vistas a un fin, y parece natural suponer que las reglas de una acción deban tomar todo su carácter y color del fin al cual se subordinan. Cuando perseguimos un propósito, parece que un conocimiento claro y preciso del propósito sería lo primeramente necesario, en vez de lo último que hubiera de esperarse.
Lo primero que tenéis que tener claro es que no he nacido para ser un segundón. Lo segundo: tengo una misión en este mundo, beber y rezar, tratar de flotar si veo que me hundo
Aunque arriesgado y difícil, procurar primero comprender, o diagnosticar antes de prescribir, es un principio correcto que se pone de manifiesto en muchas áreas de la vida. Es la marca de todos los verdaderos profesionales, tanto del médico clínico como del oculista.
También de otro modo resulta manifiesto que es imposible que lo que puede coromperse no se corrompa alguna vez.
Y resulta evidente que ningún arte ni gobierno dispone lo provechoso para sí mismo, sino que, como veníamos diciendo, lo dispone y ordena para el gobernado, mirando al bien de éste, que es el más débil, no al del más fuerte.
Nada más evidente que el hecho de que cada nación da a su dios las características propias, y que cada individuo da a su dios sus peculiaridades personales.
Quien equipara lo visible con lo invisible, no temerá las vicisitudes de la vida y de la muerte.
No temas el misterio, hazte su hijo predilecto: sabe que el mayor misterio, la raíz misma del enigma, es el motor inmóvil del universo, y a El sólo puede llegarse por la Sabiduría. La acción y la inacción; la bondad y la maldad; todos los distintos reinos de la naturaleza visible e invisible, no son más que campos de práctica, caminos largos o cortos que llevan inexorablemente a la sabiduría
Sólo un artista puede transmitir los fantasmas de una época, el estilo, hacer palpable la atmósfera de un mundo que se perdió.
En el País Vasco, en plena Europa democrática, tenemos actualmente docenas de Salman Rushdies. Reina el miedo, un miedo palpable en la vida cotidiana que hace hablar en voz baja o disimular lo que se piensa, como en los peores momentos de la dictadura franquista.
No tengo miedo a opinar, tengo miedo de convertirme en otro imbécil más que por el hecho de ser notorio se cree que al público le interesa su opinión. ¿Por qué un artista o un tipo notorio tiene que andar diagnosticando, tirando la precisa? ¿Acaso uno por tener un cacho de fama sabe más que un albañil, que un colectivero? Por favor, dejémonos de jorobar...
Nunca podrás vengarte de tu enemigo, porque el mayor que tienes eres tú mismo; pues es notorio que la venganza es hija del amor propio.
Es indubitable que en un futuro mediato se inventará el electromicroscopio más poderoso; entonces el cancro será perceptible para los científicos ultramodernos. Es ostensible que este germen fatal llega al planeta Tierra sumergido entre las corrientes electromagnéticas de la constelación de Cáncer. A todas luces resulta que el cáncer es el karma de la fornicación
El arte de narrar hoy se acerca a su fin, y esto porque está desapareciendo lo que es el lado épico de la verdad, es decir, la sabiduría. (...) Más bien esto es un síntoma (...) de fuerzas productivas seculares que han sacado poco a poco a la narración del ámbito del habla, y que al tiempo hacen perceptible una nueva belleza en aquello que así desaparece.
Creo que el espíritu amateur, el amor hacia la tarea, es lo único que vuelve satisfactorio el tránsito por el trabajo; cuando observo de qué manera son descriptos hacia el público las celebridades, los ídolos, lamento muchísimo que se jerarquicen esos tipos de cosas, que se los describan millonarios, que se los describan famosos, que se los describan extraídos de la realidad social, fuera del contacto con la gente común.
El requisito clave para redimir la integridad de la democracia representativa en la época de los medios de comunicación electrónicos es garantizar que el ciudadano esté plena y debidamente conectado a un foro público abierto y saneado, un foro que sea de fácil acceso para las personas y que se guíe por la meritocracia de las ideas.
Hemos cogido al sexo y lo hemos declarado igual a la muerte, y a esa mezcla hemos empezado a arrojar dinero. Menudo caldero de brujas.
Por último, no ha sido declarado ni por la Iglesia ni por el Papa mismo que él séa el soberano civil de todos los cristianos del mundo, y, por tanto, los cristianos no están obligados a reconocer su jurisdicción en manera de costumbres.
Así pues, queda de manifiesto que es imposible que este mundo sea eterno y, a la vez, se haya generado.
El movimiento de mayo y junio del 68 en Francia, con sus aspectos confusos y anárquicos y su inconclusión, no dejó de contribuir a poner de manifiesto los rasgos de debilididad de ese Estado, tras su aparente omnipotencia.
Su destreza militar, su valor y virtud habían dado largas experiencias para que se tuviese de él el apreciable concepto en que estaba, habiendo vencido en un desafío al más esforzado de los enemigos.
Cierta aristocracia, educada desde la infancia para considerar su nombre como una ventaja interior que nada puede quitarle, sabe que puede evitarse -pues nada le añadirían- los esfuerzos que sin resultado posterior apreciable hacen tantos burgueses por profesar sólo opiniones bien consideradas y frecuentar sólo a personas bienpensantes