Hoy la universidad y los centros docentes no sólo inculcan ideología burguesa, sino que se convierten con frecuencia en focos de impugnación de la sociedad capitalista.
Este mundo, eternamente imperfecto, imagen, e imagen imperfecta, de una contradicción eterna.
Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica (citado en El arte de hablar y escribir: Experiencias y recomendaciones).