... el optimismo es el abrirse de un alma a la luz; es una expansión hacia Dios y en Dios, es una espiritual unificación de sí mismo con el infinito.
Echar de menos es un poco como el hambre. Sólo se pasa cuando se come la presencia. Pero, a veces, el echar de menos es tan profundo que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona entera. Esa gana de ser el otro para una unificación entera es uno de los sentimientos más urgentes que se tiene en vida.
Vivir en otros es, en el sentido más veraz de la palabra, vida (...) Prolongar nuestra vida indefinidamente en el pasado y el futuro, para hacerla más perfecta en el presente, es abundante compensación para las ilusiones de nuestra juventud que se han ido ya para siempre.
La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.
Variación sin distracción sería el mejor tema para la enseñanza y para la vida, si este noble equilibrio fuera tan fácil de obtener.
Así como hay hombres cuya sola presencia resulta de una eficacia abortiva indiscutible, la mía provoca accidentes a cada paso, ayuda al azar y rompe el equilibrio inestable de que depende la existencia.