El gobernante está expuesto al negocio de la prensa amarilla, mezcla de extorsión, conventillo y escándalo. Es un mundo perverso. Logran su fin cuando dañan prestigios o generan desconfianzas o enconos hacia adentro, fracturando lealtades y debilitando la amistad. Cuando más ruido consigan, más basura podrán vender
No tengo nada porque no lo tengo. Nunca creí que él fuese todo para mí y que, despegada de él, fuese un montón de basura