Como el almendro florido has de ser con los rigores, si un rudo golpe recibes suelta una lluvia de flores.
Veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las hieles o la miel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas.