Jamás de los jamases sobre nuestro suelo sagrado ha de pisar insolente la planta invasora porque nuestro orgullo lo impide porque las naves del invasor para llegar a la presa de sus designios tendrán que navegar sobre la púrpura encendida de nuestra sangre joven.
Neblina púrpura en mis ojos. No sé si es de día o de noche. Me has hecho perder, perder la cabeza. ¿Hay futuro o se ha acabado el tiempo?