El genio dura más que la belleza. Eso explica que nos tomemos tantas molestias en educarnos sobradamente
Para juzgar sobradamente debemos conocer cómo aprecian las cosas los ignorantes.
Por bien que uno hable, si habla en demasía acabará diciendo alguna necedad.
El mundo ha honrado en demasía a los críticos, y los ha tomado por hombres de mucho mayor empaque del que realmente tienen.