Será mi tristeza... la realidad es que sin ella no hay paz, no hay belleza
El amor no se prueba ni se mide. Es como Gabriela. Existe, eso sí -dijo Juan Fulgencio-. El hecho de que no se comprenda ni se explique una cosa no acaba con ella. No sé nada de las estrellas, pero las veo en el cielo; son la belleza de la noche.
La política es bella, aunque parezca fea por lo que se le entra del interés inevitable; y su beldad está en la fatiga difícil y dolorosa de los hombres en virtud por tener la república a salvo de los que negocian con la santidad de sus oficios.
Si a la bella se suma la discreta, y nuestra vista bebe su dulzura colmando el corazón de ansia secreta, del amor al asedio que perdura pidiendo estadio la beldad nos reta como bravo adalid en su armadura
La opinión pública y la libertad de imprenta son la espada flamígera del querubín que vela sobre el árbol de la libertad.