Escribir literatura es un acto íntimo, sin exigencias ajenas. Trabajar un guión es más angustiante: uno ya está metido en un proceso pautado, con plazos y mucha gente.
Escribir un guión no es esperar a que llegue la musa y te bese en la frente; es un trabajo muy duro. He hecho ambos trabajos, y sé que dirigir es un placer y escribir un guión es un rollo.
Un buen libro no sólo se escribe para multiplicar y transmitir la voz, sino también para perpetuarla.
En este libro he tratado de describir los tipos de experiencias que han hecho de mí lo que soy, yo, personalmente, y de distinguir los tipos de experiencias que podrían formar parte de una manera de educar a los niños y de ver el mundo que incluye el pasado y el futuro como aspectos del presente, el presente de cualquier generación.