Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.
No hay nada más temido que un cerdo con aspiraciones políticas. Lo tomamos como un insulto que nos haya llamado a nosotros violentos porque todo el mundo sabe que la policía está fuera de control
Para el puerco todo es porquería.