Un estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.
Nadie se queja de la niebla. Ahora ya sé por qué: aunque resulte molesta, permite hundirse en ella y sentirse seguro.
Para ser un triunfador, hay que fracasar para luego saber triunfar
Todos aquellos planes que no sean trazados plenamente según todas las disposiciones del género, tienen que fracasar