No hay pesar más desgraciado que la costumbre de permanecer indeciso
En temas delicados se mostraba indeciso y recibía ataques de ambos bandos. Los republicanos estaban avergonzados. Los demócratas olían sangre. El presidente ejerció toda la influencia de la que fue capaz y se le confirmó en el cargo, gracias a un voto sumamente indeciso.
La pluma está en mi mano vacilante y medrosa, pero en mi corazón no florecen los versos.
Me vi abrumado de felicitaciones, bendiciones y abrazos. Yo lo recibí todo con manos temblorosas, labios fríos, cerebro vacilante y un corazón que se me había vuelto de piedra. Todo desfilaba ante mí como un sueño. Observaba aquel desfile sin pensar siquiera en quién iba a ser la víctima.
(Jealous guy) Mi canción escrita en la India. La letra la explica claramente; yo era un tipo muy celoso y posesivo, hacia todo, muy inseguro. Un tipo que quiere poner a su mujer en una pequeña caja, encerrarla y sacarla solo cuando sienta ganas de jugar con ella. A ella no le es permitido de comunicarse con el mundo fuera -fuera de mi- porque lo hacía sentir inseguro
Mi corazón se comportaba como las hojas del árbol de la seda, que se encogen y rehúyen cuando se las toca; tan inseguro de mí mismo como una tímida doncella.
Se ha avanzado, paso a paso, demasiado lentamente, al tranco cansino y dubitativo de la transición chilena a la democracia que terminó, mal que nos pese, en una democracia incompleta y excluyente.
Pienso que una obra de arte debería dejar perplejo al espectador, hacerle meditar sobre el sentido de la vida.
Constitucionalmente, caballeros, tienen al presidente, al vicepresidente y al secretario de estado, en ese orden, y si el presidente decidiera que quiere transferir el mando al vicepresidente, así lo hará. Por el momento, yo estoy al control aquí, en la Casa Blanca, pendiente del regreso del vicepresidente y en estrecho contacto con él. Si algo sucediera, lo comprobaría con él, por supuesto.
No hay nada tan amargo como estar largo tiempo pendiente de una promesa.
Ningún timorato llegó a las altas cumbres
¿Qué es el hombre, ése semidios ensalzado? ¿No le falta la fuerza cuando más la necesita? Y cuando abre las alas en el cielo de los placeres, lo mismo que cuando se sumerge en la desesperación, ¿no se ve siempre detenido y condenado a convencerse de que es débil y pequeño, él, que esperaba perderse en el infinito?
Pero, aunque nuestro pensamiento aparenta poseer esta libertad ilimitada, encontraremos en un examen más detenido que, en realidad, está reducido a límites muy estrechos, y que todo, este poder creativo de la mente no viene a ser a ser más que la facultad de mezclar, trasponer, aumentar o disminuir los materiales suministrados por los sentidos y la experiencia.