Por lo general, aquellas cavilaciones no lo llevaban más que a encogerse de hombros y a desecharlas como algo carente de importancia, pero en los períodos de depresión profunda que a veces sufría, podía sentir todo el peso de su limitación y desesperar al saberse tan distinto del resto de la gente.
Yo les digo a las mujeres que traten de no deprimirse, porque la depresión es la peor enemiga del amor. Y sin amor, no hay vida