Hemos conocido la amargura de la derrota y la exultación del triunfo, y de tanto que hemos aprendido no puede haber vuelta atrás. Tenemos que seguir adelante para preservar en paz lo que ganamos en la guerra.
El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño.
Los celos personales, el resentimiento del gazmoño contra el primo despreocupado, del tonto contra el muchacho despabilado, se disimulaban con argumentaciones políticas.
La paciencia consiste en tolerar todos los males ajenos con ánimo tranquilo, y en no tener ningún resentimiento con el que nos los causa.
Cuando un niño comienza a sonreír, con una pequeña bifurcación de amargor y dulzura, las orillas de su sonrisa desembocan sin burlas en la anarquía del océano. Se siente mejor que nadie: juega a la gloria con los ángulos de la boca y ya cose la sutura irisada al conocimiento infinito de la realidad.
..., cuando un hombre, por causa de su aspereza natural, pretende retener lo que, siendo superfluo para él, es necesario para los demás, y, debido a la terquedad de sus pasiones, no puede corregirse, habrá de ser expulsado de la sociedad por constituir un peligro para ella.
Las leyes y las constituciones que por la violencia gobiernan a los pueblos son falsas. No son hijas del estudio y del común asenso de los hombres. Son hijas de una minoría bárbara, que se apoderó de la fuerza bruta para satisfacer su codicia y su crueldad
La brutalidad contra un animal es crueldad hacia la humanidad, lo único que cambia es la víctima.
El que pregunta con mala intención no merece conocer la verdad
Ante las injusticias y adversidades de la vida... ¡calma!.
Los espíritus fuertes disfrutan de las adversidades como los soldados intrépidos triunfan en las guerras.
Es una gran felicidad ver a nuestros hijos alrededor de nosotros; pero de esta buena fortuna nacen las mayores amarguras del hombre.
Donde hay dolor, habrá canciones. Acabo de perderlo todo, bebamos de las copas más lindas que tenemos hoy. No sé que pudo haber pasado y esto no es más que un himno de amarguras de amor...
El arte de vencer las grandes dificultades se estudia y adquiere con la costumbre de afrontar las pequeñas.
No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas.
Recuerda los padecimientos graves de otros, para que sufras con más facilidad los pequeñísimos tuyos
Jesús vino a la tierra para padecer...Y para evitar los padecimientos -también los terrenos- de los demás.
Sólo son malas y peligrosas las tristezas que se llevan entre la multitud para que ella las oculte.
En España no se respeta la identidad y no hablo de la ideológica sino de la de lugar, de que España es lo que es con lo bueno y con lo malo. Somos un país de broncas, de alegrías y tristezas y de una serie de cosas que nos definen, como la tapa con los amigos, la Guerra Civil periódica que vivimos en España, la mala leche y el toro también.
Lo que empieza con cólera termina con vergüenza.
Doy gracias por haber sobrevivido. Por haber conocido la desgracia. Por haber dejado de ser el que fui. No quiero olvidar el común destino de los hombres ni reclamar para mí una suerte especial. Quiero encontrar el camino de la justicia y librarme de lo superfluo y no conservar sino lo que merezca ser conservado. Quiero utilizar mi cólera y tener esa fuerza que sólo da el silencio.