Sed justos lo primero, si queréis ser felices. Ese es el primer deber del hombre; y ser unidos, y así apagaréis la tea de la discordia y venceréis a vuestros enemigos, y la patria será libre y salva. Yo obtendré la mayor recompensa, la única a que aspiro, al veros libres, felices, independientes y tranquilos.
Nuestro saber es una tea humeante de pino que alumbra el camino sólo un paso adelante a través de un vacío de misterio y horror.
El universo se renueva siempre, y se prestan la vida los mortales; crecen unas especies y se acaban: y en poco tiempo las generaciones se mudan y la antorcha de la vida cual ágiles cursores se transmiten.
Duerme en paz, Ixtacíhuatl: nunca los tiempos borrarán los perfiles de tu casta expresión. Vela en paz, Popocatépetl: nunca los huracanes apagarán tu antorcha eterna como el amor...