Este Estado no debe ser un poder sin cultura y una fuerza sin belleza, pues aún el armar a un pueblo es moralmente justificado sólo si es escudo y espada de una misión superior
Tal como al fin el tiempo lo transforma en sí mismo, el poeta despierta con su desnuda espada a su edad que no supo descubrir, espantada, que la muerte inundaba su extraña voz de abismo.