En esencia, dice que la economía mundial está desintegrándose y que si las tendencias actuales continúan, el resultado será caos. Cerraduras dobles en las puertas, guardias armados y el temor de secuestros y asesinatos son las nuevas recompensas del logro en casi todo lugar
La persona integrada -el logro supremo del ser humano- es, en consecuencia, tan espiritual como material, mundana como ultramundana, evitando así caer en los extremos siempre parciales. La persona exclusivamente materialista acaba hastiándose.
Pedir prestado no es mucho mejor que mendigar, así como el prestar con usura no es gran cosa menos que robar.