Era un animal hermoso, una obra maestra de gallardía que ni el pensamiento era capaz de reproducir.
Lo que uno ve en otra mujer cuando está borracho, lo ven en garbo cuando está sobrio.
Lo que otorga a las acciones humanas un sabor de justicia es esa nobleza o galantería de ánimo, que se da muy raras veces, que hace que un hombre desprecie las ventajas que podría obtener en su vida como resultado del fraude o del quebrantamiento de una promesa.
Lo que los hombres llaman galantería y los dioses adulterio, es mucho más común donde el clima es sofocante.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello
Paga la injuria con la justicia, y la amabilidad con la amabilidad.
Constituye una fineza el que Dios aprendiese griego cuando quiso hacerse escritor — y el que no lo aprendiese mejor.
El sueño permite, sostiene, retiene y saca a luz una extrema fineza de sentimientos morales, a veces incluso metafísicos, el sentido más sutil de las relaciones humanas, de las diferencias refinadas, un sabor de alta civilización, en resumen, una lógica consciente, articulada con una delicadeza inaudita que sólo un vigilante trabajo podría conseguir.
El consenso de todos sirve como prueba de la corrección de sus ideas
La corrección política es tiranía con modales.
El hombre es un animal no social, sino cordial, y la familia es la forma menos imperfecta de la cordialidad humana.
Sólo tenemos un regalo que dejaros, dijo, y es la sabiduría. El loco vendrá y mentirá y dirá: Yo os he creado. Y nosotros nos habremos ido y nada habrá entre ellos y el loco salvo tú. Sólo tú puedes darles la sabiduría necesaria para vencerla cuando llegue el momento oportuno.
El mejor regalo que un educador puede dar es conseguir que alguien se convierta en auto didacta.
La cortesía es el más exquisito perfume de la vida, y tiene tal nobleza y generosidad que todos la podemos dar, aún aquellos que nada poseen en el mundo.
¿Por qué me siento tan desagradecida? Yo, quien está más allá de la supervivencia. Yo, quien ve la vida como una ostra. ¿Es mi vocación seguir cuando soy incapaz? ¿Y es mi trabajo ser una extraordinaria desinteresada? Mi generosidad me invalida por este, mi sentido del deber de ofrecer. (Offer - 2002).
Dichoso aquél que recuerda con agrado a sus antepasados, que gustosamente habla de sus acciones y de su grandeza y que serenamente se alegra viéndose al final de tan hermosa fila.
El escritor que quiera saber cómo debe conducirse en relación a la posteridad no tiene más que examinar en los viejos libros qué es lo que le causa agrado y cuáles son las omisiones que más lamenta.
La afabilidad y la indulgencia verdadera son frutos raros de la reflexión, de la experiencia y de la razón
Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.
El aseo del vizcaíno es proverbial ; el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año. Oíd hablar a un vizcaíno, y escucharéis la más eufórica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias.
No se tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar (Plebiscito del 26, 27 y 28 de marzo de 1835 en Buenos Aires por el cual la ciudadanía se pronunció en concederle la Suma del Poder Público a Rosas) Debo decirlo en obsequio de la verdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular y deseado ni más sostenido por la opinión... que el de Don Juan Manuel de Rosas.
Una relación nueva y osada de palabras es el más valioso obsequio para el espíritu, es nada inferior a una estatua del efebo Antinoo o a la poderosa bóveda de un portal.
Mediante una revolución acaso se logre derrocar un despotismo personal y la opresión generada por la codicia o la ambición, pero nunca logrará establecer una auténtica reforma del modo de pensar; bien al contrario, tanto los nuevos prejuicios como los antiguos servirán de rienda para esa enorme muchedumbre sin pensamiento alguno.
Con el neorrealismo nos vimos desde fuera, de modo despejado, casi con descuido, castigando con ese descuido todas nuestras ambiciones creativas. Así le fue devuelta su autenticidad a las cosas, llegando a una función del cine que ya no era personal, egoísta, sino social.
Te quiero. Te quiero por tu bravura y tu tenacidad, y tu brío y tu implacable dureza. ¿Cuánto te quiero? Tanto que, hace un momento, hubiera ultrajado la hospitalidad de la casa que nos ha acogido a mi familia y a mí, hubiera olvidado la esposa más buena que jamás pueda tener un hombre...
El brío del texto (sin el cual en suma no hay texto) sería su voluntad de goce: allí mismo donde excede la demanda, sobrepasa el murmullo y trata de desbordar, de forzar la liberación de los adjetivos que son las puertas del lenguaje por donde lo ideológico y lo imaginario penetran en grandes oleadas.
La caballerosidad en amores es un ayuno siempre expuesto a quebrantarse
La crianza y el buen comedimiento más honra al que la hace que no al que se le hace.
Con esta disposición de ánimo, determiné un día refugiarme en la soledad y evitar todo contacto con los hombres. Me dirigí a cierto paraje, no lejos del mar. (...) Me gusta pasar así el rato: puedo conversar conmigo mismo sin estorbo. Para quien ama la meditación no hay parajes tan propios como éstos.
Es mala disposición oír la palabra de Dios con espíritu crítico.
Aún no has cumplido todos tus deberes si has omitido el de ser placentero
Una doctrina sin teoría resulta incompleta; pero una doctrina o una teoría sin las formas de realizarlas, resultan inútiles; de manera que uno no ha cumplido el ciclo real e integral mientras no haya conformado e inculcado una doctrina, enseñado una teoría y establecido las formas de cumplir una y otra.