¡Cuántos hay que teniendo lo bastante enriquecerse quieren al instante, abrazando proyectos a veces de tan rápidos efectos que sólo en pocos meses, cuando se contemplaban ya marqueses, contando sus millones, se vieron en la calle sin calzones!
El camino más breve para enriquecerse es menospreciar las riquezas.
El dinero no engendra dinero; por tanto, un comercio artificial en el que el propio dinero es la mercancía y la moneda, sólo puede enriquecer a quien descuenta a costa de quien ha de soportar el descuento.
Leer es multiplicar y enriquecer la vida anterior