Después de la final, caminé solo por el césped del estadio Olímpico. ¿Por qué? No lo sé explicar. En ese momento me acordé de un sueño
Cuando el 15 de junio de 1958 fui al estadio Nya Ullevi de Gotemburgo, había 50.000 personas con ganas de ver al pequeño niño negro que llevaba el número 10. Muchos me vieron como una especie de mascota en comparación con el físico enorme de los rusos
¡Llegué a ser electricista!, pero fue un periodo corto.
Las Naciones Unidas debieron presenciar, impotentes, muchas de esas crisis debido a repetidos vetos en el Consejo de Seguridad —llegaron a registrarse 279—, clara expresión de las divisiones de ese período
La familia debe ser la primera escuela en el ciclo educativo nacional. La escuela debe ser un hogar para la niñez y la juventud. Los padres deben ser maestros de sus hijos. Los maestros deben ser un poco padres de sus alumnos.
Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero viendo en días de otoño tu ciclo prisionero, no me será sorpresa la lápida pesada. Que entre tus calles rectas, untadas de su río apagado, brumoso, desolante y sombrío, cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.
El aspecto más importante de mi personalidad en cuanto a la determinación de mi éxito ha sido mi autoridad para cuestionar la sabiduría convencional, dudar de los expertos y cuestionarme
Si ves a un anciano te dan ganas de felicitarlo por su longevidad, de preguntarle el secreto de la supervivencia. Todos envidian a los gorditos, porque su aspecto significa que no han tenido problemas para comer, como la mayoría de nosotros. Aquí es distinto: las arrugas no son deseables, y una barriga redonda no es símbolo de éxito.
Cuando advirtió en su cordial semblante una cierta, aunque reprimida sonrisa, que le pareció advertir por primera vez. Apenas vio aquella sonrisa, en cierto modo burlona u hostil pese a su apariencia amistosa, recordó inmediatamente lo que estuvo buscando infructuosamente en su memoria...
El vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito.
Habrá que rehabilitar créditos para reconstruir todo eso y mira, por buscar alguna faceta positiva a la tragedia, a lo mejor se reactiva la industria de la construcción por lo menos ahí a nivel local.
Es una persona excelente y un jugador extraordinario. Mete goles con facilidad, aunque también dependes un poco del factor suerte, ya que veces puedes jugar un gran partido y luego no marcas. Pero de todas maneras, a pesar de haber jugado en posiciones más atrasadas, siempre ha destacado por su faceta goleadora. Tiene mucho futuro y, a pesar, de su juventud, tiene una gran experienca.
Soy un hombre que desearía vivir una vida heroica, hacer el mundo más soportable a su vista. Si en algún momento de debilidad, de relajación, de necesidad, me desahogo dejando escapar un poco de cólera ardiente cristalizada en palabras -un sueño apasionado, envuelto y atado en imágenes- entonces... Tómenlo ó déjenlo, ¡Pero no me molesten!
No se puede elegir sabiamente una vida a menos que se atreva uno a escuchar a sí mismo, a su propio yo, en cada momento de la vida.
Sé que llegué hasta un punto y tendré que frenar, pero ¿hay algo malo con fantasear?
Dale vueltas al comunismo, en todos sentidos, y llegarás al punto que, de grado o por fuerza, el individuo deberá sacrificase a la colectividad o a la democracia comunista. Mientras una sociedad no me permita comer, vestir, morar, difundir mis ideas a mi manera y sin control alguno -a condición de que no domine ni explote a nadie- consideraré su fundamento como autoritario.
Cuando reventamos a coro abrazando codos de pie, empujando hombro con hombro una ronda de gente que exorciza su timidez baila y pisa y pisan sus pies.
Este mundo de ilusión está basado en la necesidad de sobrevivir y el miedo de no hacerlo. El miedo a la muerte es el espectro que ronda nuestra sociedad e inspira la desesperación por sobrevivir a toda costa.
El viaje desde la estación hasta Tejados Verdes siempre había sido una parte muy agradable de los fines de semana que Anne pasaba en casa. Siempre recordaba su primer viaje desde Bright River, con Matthew. Había sido en primavera, y ahora era diciembre, pero a lo largo del camino, todo parecía decirle: ¿Recuerdas? ¿Recuerdas?
Hago esto en una reñida ausencia cuando cada antiguo, pétreo minuto acogotado de la estación del amor fondea mi enraizada lengua...
De lo que jamás podrán acusarme es de enriquecerme, ¿por qué?, porque el que se enriquece se va a gozar fuera. Allá en Miami, o en París o en Nueva York. Y quiere superar su estatus de peruano, de país subdesarrollado viviendo allá con millones malhabidos. Yo jamás señor.
Santos tiene que decidir si es un presidente reformador, que lo llevaría a ser el presidente de la paz, o es si el presidente del estatus quo, que lo llevaría a ser el de la guerra.
La revolución debió estallar en casi la totalidad de la república; pero halagado por la idea de que triunfara sin la más mínima efusión de sangre, si fuera posible, habíamos preferido que solo aquí tuviera lugar, creyendo que la situación que alcanzara determinaría la suerte de toda la república.
Nunca he querido ser boxeador. He empezado cuando estaba en una situación de pobreza. Mi madre era la única que estaba a cargo de toda la familia, mi padre se había marchado antes. Siempre tenía hambre. Nunca tenía suficiente para comer. (...) Por la tarde lo que hacía era boxear, no era muy bueno, pero cerraba los ojos y luego los abría y el tío estaba en el suelo.
Creo que sólo hay un artista en nuestra época que será recordado en 200 y 300 años y es Bob Dylan y no Picasso.
Costumbres bajas, debajo de papeles se desboca y no poderse dar de frente hacia la puerta, pestañearse, la única ilusión en cautiverio correr, depositarse, acometerse a la deriva de hoja cuando el otoño desmantela, época triste, tras la tristeza básica que existe.
Estos minutos fueron el comienzo de un estado de ensueño muy extraño y ferviente, de un sentimiento tan impetuoso y exaltado que apenas le corresponde el término grave y noble de amor. era ese amor, de fidelidad canina y desprovista de deseos, que los seres humanos generalmente no experimentan en la flor de su vida, que sólo sienten las personas muy jóvenes o muy ancianas.
Un gran descubrimiento a menudo requiere un mapa hacia una mina llena de tesoros ocultos entonces fácilmente recogidos con las herramientas convencionales, no una nueva y brillante máquina de la era espacial para penetrar en los mundos que antes eran inaccesibles
En aquella época encontré un extraño refugio. Por casualidad, como suele decirse. Pero esas casualidades no existen. Cuando alguien necesita algo con mucha urgencia y lo encuentra, no es la casualidad la que se lo proporciona, sino él mismo. El propio deseo y la propia necesidad conducen a ello. – Demian
Para ser felices, debemos ser fieles a la naturaleza y llevar nuestra época junto con nosotros.